Patrimonio geológico en el Corredor Biológico Nevados de Chillán – Laguna del Laja

La UNESCO ha declarado 10 reservas de la biósfera en Chile. Esta denominación corresponde a áreas que no sólo son importantes para la humanidad en temas de conservación y preservación de los ecosistemas que existen en estos lugares, sino que además se busca potenciar actividades humanas que se desarrollen de manera armónica con el lugar fomentando una gestión sostenible con el entorno a través de actividades económicas sustentables, educación, investigación y turismo.

En nuestro país, la reserva creada más recientemente fue declarada en 2011. Se trata del Corredor Biológico Nevados de Chillán – Laguna del Laja, reconocido además nacionalmente como Área de Protección Cordillerana. Ubicada en la Cordillera de los Andes de las regiones Biobío y Ñuble, este hotspot de biodiversidad y zona única de transición vegetal en el que habitan más de 40 especies endémicas, se extiende desde el río Ñuble por el norte, hasta el río Laja por el sur, incluyendo 9 comunas.

Salto Blanquillo – Foto: Paulo Urrutia

La degradación de los hábitats cordilleranos debido a las extensivas y expansivas actividades industriales humanas, junto con los esfuerzos de conservación de la naturaleza – muchas veces insuficientes - enfocados únicamente en la biodiversidad, han puesto en evidencia la necesidad de reconocer el valor de los aspectos geológicos y geomorfológicos de los territorios. Éstos, conocidos como geodiversidad, constituyen el hogar de la gran diversidad de especies que conocemos en el mundo. Existe una estrecha relación entre la geodiversidad de un territorio y su biodiversidad.

Un Geoparque es un lugar que presenta una geodiversidad de particular relevancia, rareza o atractivo estético, muchas veces representadas en sitios de interés geológico – geositios - cuyas características nos permiten reconocer y comprender la evolución geológica de una localidad, región o la Tierra misma en su conjunto. Este territorio ha sido ampliamente estudiado desde el punto de vista de su evolución geológica, su invaluable geopatrimonio y su potencial geoturístico. Por los últimos 28 millones de años, este territorio ha sido dominado por volcanes, glaciares, ríos y lagos, donde sus huellas quedaron registradas en las distintas capas de roca que puedes encontrar en la reserva. Extinguiéndose unos y naciendo otros, los volcanes han ido creando relieves y expulsando rocas a la superficie. Los glaciares han dejado su huella a través de estrías en las rocas, pronunciados valles con forma de U y suaves lomajes. Los ríos y lagos han ido ocupando su lugar generando las condiciones ideales para que las comunidades humanas nos asentemos alrededor de ellos y seamos capaces de disfrutar y beneficiarnos de los regalos que la Tierra le han tomado millones de años cultivar. El agua, la fauna y sus bosques son elementales para un desarrollo sustentable del territorio, ¡cuidarlos es tarea de todos! Sus características singulares a nivel internacional han hecho surgir entre diversos actores, la idea de proponer un geoparque en la zona. Han sido reconocidos 64 geositios, 17 georutas y 6 potenciales miradores de interés geológico. Aún así, queda un vasto territorio por explorar. Este territorio tiene un gran potencial turístico, científico y educativo. Es posible generar diversos productos y rutas turísticas desde un día hasta más de una semana, que permitan romper la estacionalidad asociada al turismo, debido a la conectividad que tiene con ciudades, carreteras y aeropuertos. Establecer las políticas de promoción y gestión turística adecuadas para este territorio con tal belleza escénica, puede posicionar el lugar contribuyendo a diversificar destinos turísticos tan congestionados como San Pedro de Atacama y Torres del Paine.

La Punilla – Foto: Kora Menegoz

La experiencia internacional indica que las comunidades sienten que un geoparque revitaliza sus pueblos, creando trabajos relacionados con el entorno natural y su cultura, sumado a que es un producto nuevo y atractivo para atraer a más turistas Según el investigador Ibrahum Komoo, la finalidad de un geoparque es generar oportunidades de empleos para la comunidad local, promover la investigación, protección del entorno natural y educación ambiental, para mejorar la calidad de vida de sus habitantes. Los geoparques son únicos. Son más que geología y un paisaje increíble; son territorios vivos donde los distintos actores de un territorio trabajan en conjunto para construir un futuro más sostenible. El éxito de estas iniciativas depende del empoderamiento de las comunidades involucradas y, puesto que los humanos somos parte de la naturaleza, es que se requieren dentro de sus límites poblados que les den vida – en contraposición a los parques nacionales.

«La tierra y el cielo, los bosques y campos, los lagos y ríos, las montañas y el mar, son excelentes escuelas que nos enseñan muchísimas cosas que no se pueden aprender en los libros»

John Lubbok

27.03.20

Autores

Paulo Urrutia Barceló

Geólogo

Fotografía de portada:
Subcomplejo Las Termas, por Paulo Urrutia Barceló