Científicos descubren que monumentos de Tiwanaku (Tiahuanaco) en Bolivia están hechos de rocas artificiales creadas hace 1400 años

Muchas interrogantes de la ciencia que no han sido resueltas representan de alguna forma un límite en nuestra capacidad de entender los fenómenos naturales. Pero a veces la respuesta no está en el futuro sino en algo más sencillo, en comprenderlas desde diferentes puntos de vista, tanto culturales como disciplinares, para ser resueltos. ¿Por qué la colaboración interdisciplinar y los puntos de vista interculturales no son populares? ¿Qué nos falta?.

En Agosto de 2019 se publica un resumen de una investigación científica en Bolivia liderada por un equipo internacional del Institut Geopolymere (Geopolymer Institute), Francia, y de la Universidad Católica San Pablo, Perú, con el fin de dar respuesta a una de las grandes interrogantes respecto a culturas americanas precolombinas: El origen de los Megalitos de Tiwanaku / Pumapuku. El estudio se basó en una propuesta en geopolímeros artificiales, creados por la antigua civilización Tiwanaku, para determinar el origen de la famosa puerta del sol, templos y pirámides erigidos en enormes monumentos rocosos. Un dilema que la ciencia no había podido resolver aún y que, en tanto, dejaba de lado las explicaciones de las culturas locales y daba paso a exóticas teorías conspirativas que no dejan de llamar la atención, y que demuestran un claro ejemplo de escepticismo frente a las poco clásicas propuestas de los pueblos originarios.

Algo que debemos tomar en cuenta es que el ser humano ha interactuado con su entorno históricamente, aprovechando y entendiendo la naturaleza de múltiples formas para beneficiarse de ésta. Por lo tanto, problemas como este no pueden ser abordados desde una sola perspectiva, deben ser interdisciplinarios. Por su parte la geología nos aporta otras pistas sobre estas enigmáticas construcciones, de complejos detalles. Los megalitos (bloque rocoso de gran tamaño) de Tiwanaku están constituidas de 2 tipos de roca. Algunas corresponden a arenisca roja, una roca sedimentaria cuyos granos fueron compactados y cementados hace millones de años bajo el fondo oceánico, y las otras corresponden a andesita, una roca volcánica producto del enfriamiento de la lava, típica de Los Andes. ¡Los bloques mencionados son enormes, llegando a pesar casi 200 toneladas! Y las fuentes posibles de su origen son demasiado lejanas como para sugerir que fueron transportadas, ya que la tecnología usada para transporte en esa época no habría sido capaz. Además, los detalles artísticos impresos son imposibles de lograr con herramientas rudimentarias utilizadas hace 1400 años, cuando fueron erigidas.

Tiwanaku

Fotografía por Joe and Sidekick

Estas primeras señales sugieren que debieron ser fabricadas por los Tiwanaku utilizando geopolímeros artificiales, es decir fabricaban y daban forma a sus propias rocas, una versión más complicada del cemento actual utilizado en construcción. Pero para demostrar que esta antigua cultura fue capaz de tal obra fue necesario apoyarse también de la Arqueología.

Originarios de la zona relataban que sus antepasados tenían la capacidad de ablandar y dar forma a las rocas, lo cual sabían por la tradición oral de su pueblo y generaba desconfianza en los segmentos más escépticos de las creencias indígenas. Para aclarar esto se debía determinar antes la composición de estas rocas y la fuente del material utilizado. A través de técnicas de microscopía electrónica se determinó que las areniscas contenían Albita autigénica, algo que es muy extraño que se origine naturalmente. Por otro lado, las andesitas tenían pequeñas cavidades donde se contenía material orgánico, lo que es imposible en condiciones naturales de una lava. De la mineralogía y granulometría, se dedujo que la fuente del material de estas rocas debió ser Kalla Marka para la arenisca y las tobas (rocas de origen volcánico piroclástico) y las andesitas de Pumapunku provenir del Volcán Cerro Kapia en Perú.

Ahora surge la pregunta. ¿Cómo lograron aglutinar este material para formar nuevas rocas? Cantidades elevadas de Sodio en las areniscas fueron la evidencia de la utilización de sales de carbonato de sodio para fabricar los geopolímeros artificiales en medio alcalino, provenientes de la Laguna Cachi. Evidencias antropológicas demuestran que grandes caravanas de llamas recorrían 750 km entre San Pedro de Atacama, pasando por la Laguna Cachi, hasta Tiwanaku para intercambiar diferentes recursos. Por otro lado, para las andesitas utilizaron un aglomerante ácido en base a ácido carboxílico, extraído de una planta local y endurecido por guano traído de la costa. ¡Y los habitantes originarios lo sabían!

Finalmente, la colaboración entre científicos franceses y peruanos resuelven este enigma de la ciencia, formando un equipo interdisciplinar. Pero no sólo resolvieron la interrogante, sino que también dieron cuenta de la enorme capacidad técnica de la cultura Tiwanaku en construcción, desechando teorías de intervenciones extraterrestres o supercivilizaciones perdidas y ocultas al resto de la humanidad. Los Tiwanakus eran sabios y conocedores de sus territorios y sus bonadades.

A pesar de que a través de la tradición oral los indígenas locales sabían de esto desde mucho antes, sus saberes no fueron tomados en cuenta. Era una tendencia considerar los relatos de nuestros antepasados indígenas, como leyendas y mitos folclóricos, siendo vistos como cuentos pintorescos y anecdóticos. Las variadas formas de entender y relacionarse sustentablemente con la naturaleza, pueden ser una establecer nuevas formas de resolver problemáticas modernas como el cambio climático o la inestabilidad social. Este trabajo en Pumapunku puede ser tomado como un llamado de humildad para aquellos que piensan que la civilización actual es la cúspide del conocimiento científico y social. Hacen falta reflexiones hacia el pasado para explorar diferentes puntos de vista y áreas del conocimiento para enfrentar las interrogantes que plantea la ciencia.

Fotografía por Joe and Sidekick

24.04.21

Autor

Alejandro Bordeu

Licenciado en geología